Make your own free website on Tripod.com

13 de octubre

orientacion
Home
Manada
Unidad
Caminantes
Dirigentes
mi uniforme
Juegos
pionerismo
orientacion
Eventos
Contactanos

La Brújula:

La brújula es un instrumento que nos indica dónde está el polo Norte magnético. Está formada por una “aguja” o circunferencia imantada en uno de sus extremos que, debido al campo magnético terrestre, gira sobre un eje hasta señalar hacia dicho punto.

En torno a esa aguja hay una circunferencia graduada, en la que el Norte marca los 0º o 360º, el este los 90º, sur 180º y oeste 270º.

La brújula ha de estar lo mas horizontal posible a la hora de utilizarla. Nunca hay que acercarla a nada que posea magnetismo ni electricidad. Evitaremos utilizarla debajo de cables eléctricos o cerca de vias de ferrocarril, Hemos de llevar siempre una en el material de supervivencia.

 

La Rosa de los Vientos:

Es una representación gráfica de los puntos cardinales. Tiene forma de estrella. En ella están situados Norte (N), Sur (S), Este (E) y Oeste (W) cada 90º y Noreste (NE), Sudeste (SE), Suroeste (SW) y Noroeste (NW) en la bisectriz de los puntos cardinales. A su vez, en la bisectriz de éstos últimos se pueden colocar Nor-noroeste (NNW) Sur-sureste (SSE), Este-sureste (ESE)… (aunque no aparecen en la rosa de los vientos)

Establecimiento de un rumbo:

Colocamos la brújula en posición horizontal y esperamos que se estabilice hacia el Norte. Vemos los grados que hay entre el Norte y el punto hacia el que nosotros queremos ir.Una vez realizado esto tomamos un punto de referencia, es decir, un objeto (árbol, roca, monte…) que esté en nuestro rumbo, al cual hemos de dirigirnos y repetir allí la misma operación. De esta forma será muy difícil que nos perdamos.

Obstáculos: método de desviación de  90º grados:

  ¿Qué ocurre si en nuestro rumbo (de A a F) se encuentra un  gran obstáculo (monte, roca, bosque profundo…)? Hemos de sobrepasarlos sin desviarnos de nuestro rumbo. Para ello está el método de los 90 grados:

Añadimos 90 grados a nuestro rumbo en B (es decir nos desviamos hacia el lado) y caminamos, contando la distancia recorrida, hasta que veamos que podemos retomar el rumbo al habernos alejado del obstáculo (C). Después restamos 90º para retomar el rumbo (estaremos paralelos al rumbo inicial), hasta que hayamos sobrepasado el obstáculo (D) y volveremos a restar 90º (estaremos volviendo a la posición en la que estaríamos si hubiéramos seguido el rumbo a través del obstáculo). Cuando hayamos recorrido la misma distancia que en el primer paso habíamos medido (E), volvemos a sumar 90º y estaremos en el rumbo inicial dirigiéndonos a F.

Ejemplo:

ORIENTACIÓN SIN BRÚJULA:

Existen diversas formas para averiguar donde está el norte sin poseer una brújula.

Construcción de una brújula:

  Lo primero y más efectivo que podemos hacer es construir una. El material necesario es un recipiente con agua (o charco), una aguja metálica, un imán y un corcho o similar. La aguja y el imán debemos llevarlas siempre en el material de supervivencia junto con la brújula, por si esta se rompiera (el imán lejos de la brújula).

  Cogemos la aguja y la imantamos en uno de sus extremos (sólo uno, se imanta frotando con el imán). Colocamos un trozo fino y muy  pequeño de corcho o un trozo de hoja o similar (sólo es para que la aguja flote) en el recipiente con agua y ponemos la aguja en medio (sabiendo que punta hemos imantado).

  De esta forma el corcho con la aguja girará y apuntará hacia el norte (la parte imantada).

Es conveniente realizar una comprobación. Para ello giramos el recipiente o el corcho y vemos que la aguja vuelve sola a la misma posición.

Orientación por el Sol:

El Sol sale por el Este y se esconde por el Oeste. Sabiendo esto y cómo están situados los puntos cardinales (o teniendo una rosa de los vientos) sabremos dónde está el norte. Método muy fiable.

            Tres métodos:

-Desde pequeños nos enseñaron: ponemos los brazos en cruz, el derecho apuntando a donde sale el sol y el izquierdo a donde se esconde y si miramos al frente ahí estará el Norte.  

-¿Qué pasa si el Sol está situado encima y no sabemos ni de donde salió ni por donde se ocultará? Hay una solución bastante sencilla. Colocamos un palo clavado en el suelo inclinándolo de forma que no proyecte sombra alguna. Dejamos un rato hasta que haya una sombra de unos 15 cm. y entonces la base del palo será el oeste y el final de la sombra será el este.

-El método del reloj: Apuntamos con la aguja de las horas hacia el sol y la bisectriz entre dicha aguja y las 12 apuntará aproximadamente al Norte (dependiendo de si tenemos la hora solar o no).

 

 

Orientación por las estrellas o constelaciones:

¿Qué pasa si es de noche y no tenemos Sol? Podemos orientarnos a través de las estrellas o de las constelaciones, dependiendo de si estamos en el hemisferio norte o en el sur. Método muy fiable:

-Hemisferio norte: Estrella Polar.

  La Estrella Polar nos indica el Norte. Todas las constelaciones giran alrededor de dicha estrella (o mejor dicho, la Tierra gira y hace ese efecto). El único problema es que hay que saber cual es (lo cual no es un problema). La estrella polar se encuentra en la constelación de la Osa Menor (con forma de carro), es “la última del mango del cazo o del carro”.

He aquí una forma de encontrarla. La Osa Mayor es mucho más fácil de distinguir ya que es un carro grande, que se distingue a simple vista y con unas estrellas que se ven perfectamente. Pues bien si tomamos la distancia del borde del carro de la osa mayor y lo alargamos hasta contar cinco veces esa distancia encontraremos la Estrella Polar y la Osa Menor. Aquí lo veréis más fácil:

Orientación por la Luna:

  Es un método bastante complicado y fiable (aunque menos que los anteriores). Dependiendo del estado de la luna (llena, cuarto menguante, cuarto creciente y nueva) está situada de una forma u otra

  -Luna llena:  O

          · A las 18 h. en el Este.

          · A las 24 h. en el Norte.

          · A las 6 h. en el Oeste.

           -Cuarto menguante:  )

          · A las 24 h. en el Este.

          · A las 6 h. en el Norte.

     -Cuarto creciente:   (

           · A las 18 h. en el Norte.

           · A las 24 h. en el Oeste.

-Luna nueva:  ¡¡No se ve!!

 

Orientación por indicios naturales:

Existen diversos indicios que deja la naturaleza que pueden ser utilizados perfectamente para orientarnos, aunque son menos fiables que los anteriores, por lo que sería conveniente que los contrastáramos, si es posible, a ver si coinciden:

-Solana / Umbría: La solana es la falda de los montes que da hacia el sur, es mucho más seca que la umbría (norte) ya que le da mucho más el sol  y por lo tanto se nota mucho en la vegetación.  

-Musgo: El musgo suele crecer en las zonas más húmedas, donde menos de el sol, por lo que crece en la cara norte de árboles y rocas.

-Árboles: pueden tener más hojas y más insectos en la parte sur (hay más luz). Golpeando el árbol suena más hueco en el sur. En un tocón (lo que queda en el suelo del árbol al cortarlo), los anillos estarán más separados en el Sur, por lo que el centro estará desplazado hacia el Norte.

-Los conejos suelen hacer la madriguera hacia el sur.

-Los muros y rocas suelen estar más secos en la parte sur, por el sol.  

-La nieve suele aguantar más y más dura en la parte norte de la montaña.

 

 

Volver al principio

EL MAPA

Mapa

Es la representación gráfica del terreno con todos sus accidentes geográficos sobre una superficie plana. El mapa de orientación es un mapa topográfico muy detallado, que refleja todas aquellas características que afectan a la elección de la ruta y a su correcto desarrollo, ya que prevemos lo que nos podemos encontrar en su recorrido.

La parte superior del plano nos indica el Norte. Hay una cuadricula graduada que nos indica los meridianos (Norte-Sur) y los paralelos (Oeste-Este) para poder situarnos en el mapa.

Escala:  

La escala es la relación constante entre las dimensiones existentes en el mapa y las que existen realmente en el terreno. Por ejemplo un mapa de 1:50.000 nos indica que 1 cm. del mapa son 50.000 cm. en la realidad, o sea 500 metros.

Medición de distancias:

Para medir las distancias en un mapa podemos utilizar unos aparatos que te lo hacen o un método más rudimentario pero igual de efectivo.

Situamos el borde de un folio en el comienzo de nuestra ruta y marcamos un punto en el folio en la primera curva, giramos el folio hasta hacerlo coincidir con la nueva dirección de la ruta (fijándonos de que el punto del folio esté sobre la curva) y volvemos a marcar un punto en la próxima curva. Hacemos esto tantas veces como curvas tenga nuestro recorrido, hasta llegar al final. También se puede medir con un hilo.

Medimos los centímetros de nuestro folio o hilo y calculamos, mediante la escala, el kilometraje. Si nuestro mapa tiene la escala dibujada podremos poner nuestro folio sobre dicha escala y nos dirá la distancia. Por ejemplo en un mapa de 1:50.000 si medimos 8 centímetros, como cada cm. son 500 metros, tendremos 4 kilómetros.

Curvas de nivel:

Son una serie de líneas que nos indican los puntos del plano que están a la misma altitud respecto del nivel del mar. Las líneas suelen colocarse cada 100 metros de altura, aunque normalmente hay otras, de un color más claro, cada 20 metros. Si las seguimos, en algún lugar pondrá la altitud de esa curva.

Son una buenísima fuente de información, ya que nos permiten conocer si estamos en un valle, si la pendiente será de subida o de bajada, si nos enfrentamos a una montaña, un barranco, una garganta, una pared, etc.

Perfiles:

Es una representación gráfica de las pendientes de subida y de bajada que recorreremos desde un punto a otro de un mapa.

Normalmente, de cara a una ruta se suelen elaborar perfiles, para saber a que nos enfrentamos en cada etapa. Son muy fáciles de realizar:

Situamos el borde de un folio coincidiendo con la ruta (si no es recta iremos torciendo el folio) y vamos marcando un punto en el folio por cada curva de nivel que pasamos y su altitud. Cuando hayamos terminado haremos un eje, en el de abcisas colocamos la longitud (desde donde hayamos comenzado a dibujar puntos hasta el final) y en el de ordenadas la altitud (vamos trasladando cada punto a su correspondiente altitud) y finalmente unimos todos los puntos.

Orientación de un mapa:

Colocamos la brújula en posición horizontal sobre el mapa (también horizontal) y esperamos que se estabilice hacia el Norte. Hacemos coincidir el Norte magnético marcado por la brújula con el Norte del mapa:

-Con una brújula de campo lo realizaremos “a ojo”.

-Con una brújula para mapas haremos girar la brújula hasta que el Norte señale a la flecha que poseen dichas brújulas. Una vez realizado esto giraremos el mapa hasta que los meridianos sean paralelos a la dirección de esta flecha y a las líneas paralelas a ella que hay en la brújula.  

Establecimiento de un rumbo:

Orientamos el mapa situando el centro de la brújula sobre la posición en la que nos hayamos. Trazamos una recta imaginaria entre dicho centro y el lugar al que deseamos ir. Los grados que marque la intersección de la recta con la circunferencia graduada serán nuestro rumbo, que podremos llevar a la realidad, ya que el mapa está orientado.  

Posicionamiento:

Es muy importante conocer nuestra posición en el mapa, ya que sin ella el mapa y la brújula no nos sirven para casi nada.  

Tenemos dos formas de saber donde estamos;

-El GPS (Global Position System):

Es un aparato de moderna y cara tecnología por satélite que nos indica la latitud, longitud y altitud (a parte de otras funciones) que poseemos en este momento. Con la latitud y la longitud estamos inmediatamente situados en un mapa, mediante la graduación de los meridianos y paralelos (un GPS sin mapa con latitud y longitud sirve de poco).  

-El método de triangulación:

Para utilizar este método hemos de tener visibles dos o tres accidentes geográficos  (cuantos más mejor) de los que sepamos su situación en el mapa.  

Medimos sus rumbos (en la realidad) desde el punto en el que nos encontramos y calculamos sus contra rumbos (el rumbo que habría desde ese accidente geográfico hasta nuestro punto) sin más que sumar 180º (si el ángulo es menos de 180º) o restarlos (si es mayor).  

Finalmente colocamos el centro de la brújula en cada uno de los accidentes geográficos y trazamos una recta entre dicho centro y el ángulo del contra rumbo, y la prolongamos. Al realizar esta operación 2 o 3 veces las rectas interseccionarán en un punto, que será el lugar en el que nos encontramos